Juan José Enríquez
Orizaba, Ver.- La Policía Local de Orizaba fue denunciada por presuntamente hostigar y amenazar con detener a un grupo de voluntarios que el domingo 12 de octubre recolectaban víveres en el parque central para las familias damnificadas por las recientes lluvias en el norte de Veracruz.
De acuerdo con el testimonio de Ángel Herbau, presidente de una organización civil de ayuda humanitaria, los oficiales se presentaron en el lugar con actitud intimidante y ordenaron suspender la colecta bajo el argumento de que el Ayuntamiento ya contaba con centros de acopio “oficiales”.
“Nos dijeron que si no nos retirábamos, nos iban a detener. Es un acto sin fundamento legal y de total insensibilidad. Somos una organización reconocida y las autoridades locales saben perfectamente quiénes somos y lo que hacemos”, denunció Herbau en un video difundido en redes sociales.
El activista aseguró que su grupo mantiene comunicación constante con funcionarios municipales, incluido el regidor primero y el secretario del Ayuntamiento, quienes están al tanto de sus acciones.
Sin embargo, la policía actuó “sin criterio y con abuso de poder”, impidiendo una labor solidaria en momentos de emergencia.
Herbau calificó el operativo como un “bloqueo a la participación ciudadana y al derecho a la solidaridad”, recordando que su organización ha colaborado en rescates y misiones humanitarias dentro y fuera del país.
“Si esto pasa con una organización preparada y reconocida, imagínense lo que vive un ciudadano común cuando se enfrenta a estos atropellos. Ya ha habido muchas quejas contra la Policía Local de Orizaba”, subrayó.
El activista también cuestionó directamente al alcalde Juan Manuel Diez Francos, señalando su falta de control sobre los cuerpos policiacos.
“Quizá porque el alcalde ya se va, no le pone atención a su policía. A pesar de estar certificada por una institución llamada Calea, su actuación deja mucho que desear.”
Los voluntarios informaron que cuentan con videos y grabaciones del momento en que fueron confrontados por los oficiales, y que emprenderán acciones legales para que se respeten los derechos ciudadanos y la libertad de organización.
Finalmente, anunciaron que la colecta será reubicada en otro punto de la ciudad, manteniendo el mismo propósito: llevar ayuda a quienes más la necesitan.
“La solidaridad no debería tener permisos”, concluyeron los voluntarios, dejando en evidencia que, en Orizaba, incluso los actos de empatía parecen ser vistos con sospecha por la autoridad.




































