El mandatario estadounidense fija las 20:00 horas del 7 de abril como plazo fatal para el desbloqueo de la vía marítima; advierte ataques masivos contra infraestructura civil y eléctrica si el régimen persa no cede.
Redacción Informante
WASHINGTON, D.C. – En un movimiento que ha puesto al mundo al borde de una confrontación bélica de dimensiones impredecibles, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha emitido una advertencia final al régimen de Irán. A través de una serie de declaraciones directas, el mandatario aseguró que desatará el «infierno» sobre territorio iraní si el Estrecho de Ormuz no es reabierto de manera total y segura para este martes 7 de abril de 2026, antes de las 20:00 horas (tiempo del Este).
La amenaza, que marca el punto más crítico en los 33 días que suma el actual conflicto, no solo contempla objetivos militares, sino que apunta directamente a la infraestructura vital del país asiático. Trump ha denominado el cumplimiento del plazo como el «Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente», sugiriendo que, de no haber una capitulación en el bloqueo marítimo, las fuerzas estadounidenses procederán a destruir sistemáticamente la red eléctrica y las principales vías de comunicación de Irán.
El Estrecho de Ormuz: El epicentro de la crisis
El bloqueo del Estrecho de Ormuz, una de las arterias más importantes para el comercio global de petróleo, ha estrangulado la economía energética mundial en las últimas semanas. Para la administración Trump, la obstrucción de este paso no es solo una afrenta diplomática, sino un acto de guerra económica que Estados Unidos ya no está dispuesto a tolerar bajo la narrativa de «máxima presión».
«Irán quiere un alto al fuego, lo han pedido, pero no habrá tregua mientras el Estrecho de Ormuz permanezca cerrado a la navegación internacional», afirmó el presidente en una de sus intervenciones más recientes. El ultimátum busca forzar una apertura «sin condiciones y sin amenazas» hacia los buques de carga y naves militares que transitan por la región.
La estrategia del «Infierno» y la respuesta de Teherán
A diferencia de conflictos anteriores centrados en objetivos quirúrgicos o militares, la retórica actual del gobierno estadounidense ha escalado hacia la advertencia de una destrucción de infraestructura civil. Esta postura ha generado una profunda preocupación en la comunidad internacional, ya que el ataque a centrales eléctricas y puentes dejaría a millones de ciudadanos iraníes en una crisis humanitaria inmediata.
Desde Teherán, la respuesta no se ha hecho esperar. Funcionarios de alto rango del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica han calificado las palabras de Trump como «terrorismo psicológico» y han advertido que Irán no negociará «con una pistola apuntando a la cabeza». Las autoridades persas han señalado que cualquier agresión contra su territorio será respondida con una contraofensiva «mucho más devastadora» que podría alcanzar activos estadounidenses en todo el Medio Oriente.
Diplomacia de último minuto: El factor Pakistán
A pesar del tono beligerante de la Casa Blanca, aún queda una delgada vía para la diplomacia. Se ha informado sobre la existencia de un plan de paz mediado por el gobierno de Pakistán, el cual propone un cese al fuego inmediato que permita abrir un periodo de negociaciones de 15 a 20 días.
Trump ha reconocido que existe una «buena posibilidad» de alcanzar un acuerdo antes de que expire el plazo del martes, lo que sugiere que el ultimátum podría ser, en parte, una táctica de negociación agresiva para obtener concesiones rápidas. Sin embargo, el despliegue de activos navales y aéreos en el Golfo Pérsico indica que los planes de ataque están listos para ser ejecutados en el minuto uno después del vencimiento del término.
La incertidumbre sobre lo que ocurrirá este martes ha provocado una volatilidad extrema en los mercados de energía. El precio del barril de petróleo ha registrado incrementos significativos ante el temor de que un estallido bélico formal en el Estrecho de Ormuz interrumpa definitivamente el flujo de crudo.
Aliados de Estados Unidos en Europa y Asia han hecho llamados a la moderación, temiendo que una escalada de esta magnitud desestabilice por completo la región y provoque una crisis de suministros sin precedentes. Mientras el reloj avanza hacia la noche del martes, el mundo observa con atención si la diplomacia logrará desactivar la «opción del infierno» o si el conflicto entrará en una fase de devastación total.
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