Avanza al 85% la recuperación de costas en Veracruz y Tabasco tras derrame; investigan buque privado

Tras la recolección de 91 toneladas de residuos, la Semarnat y Pemex concentran esfuerzos en la restauración de zonas críticas como la Laguna del Ostión, mientras la ASEA busca fincar responsabilidades.

Redacción Informante

GOLFO DE MÉXICO. – Las costas del sureste mexicano comienzan a recuperar su fisonomía natural. Tras semanas de intensos trabajos de mitigación, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y Petróleos Mexicanos (Pemex) informaron que las labores de limpieza por el derrame de hidrocarburos en Veracruz y Tabasco presentan un avance del 85%. Hasta el corte de esta mañana, las brigadas han logrado retirar 91 toneladas de arena y materia orgánica contaminada, lo que marca el inicio de la fase final de saneamiento terrestre.

A pesar del optimismo por el avance físico, la tensión se mantiene en el ámbito jurídico y ambiental. La Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) confirmó que el origen del vertido no se debió a una falla en instalaciones estratégicas de la nación, sino a un incidente en un buque petrolero de propiedad privada que realizaba tareas de exploración en aguas profundas frente al litoral tabasqueño.

El despliegue en la «Zona Cero»

Desde las primeras horas del desastre, el despliegue de la Secretaría de Marina (Semar) fue clave para evitar que la mancha de crudo se extendiera hacia arrecifes protegidos. Según el reporte oficial, los trabajos de contención en alta mar han concluido satisfactoriamente, asegurando que ya no existen plumas flotantes de hidrocarburo que amenacen con tocar tierra en los próximos días.

En tierra firme, el panorama ha exigido una logística sin precedentes. El esfuerzo se ha centrado en playas emblemáticas como Barrillas, Playa Linda y Jicacal. En estas zonas, la textura del crudo, combinada con el sargazo de la temporada, dificultó las tareas manuales de limpieza. No obstante, la participación de más de 200 pobladores y pescadores locales, contratados bajo esquemas de empleo temporal por Pemex, ha sido el motor principal de la recuperación.

Uno de los puntos de mayor preocupación sigue siendo la Laguna del Ostión. Debido a su delicado ecosistema de manglares, el uso de maquinaria pesada fue descartado para evitar daños estructurales al suelo. En su lugar, brigadistas han trabajado minuciosamente con barreras absorbentes y recolección manual para extraer los residuos que lograron filtrarse a través de las bocanas.

El rastro de la responsabilidad

Mientras las palas y los rastrillos limpian la arena, las autoridades federales rastrean los bitácoras de navegación. Las investigaciones preliminares de la ASEA apuntan a que el derrame ocurrió durante una maniobra de transferencia o debido a una fisura en el casco de un buque contratista.

“No permitiremos que la impunidad manche nuestras costas. Si bien Pemex ha tomado el liderazgo en la remediación por su capacidad técnica y compromiso social, la empresa responsable deberá cubrir hasta el último centavo de los costos operativos y la reparación del daño ambiental”, señaló un vocero de la Semarnat.

Para gestionar las 91 toneladas de desechos, se han habilitado celdas de almacenamiento temporal con geomembranas de alta densidad para evitar que los lixiviados contaminen los mantos freáticos. Estos residuos serán trasladados posteriormente a centros de tratamiento especializado para su disposición final.

Impacto social y económico

La crisis no solo ha sido ambiental. Para las comunidades pesqueras de Veracruz y Tabasco, el derrame representó un cese total de actividades justo en una de las temporadas de mayor demanda. Aunque las autoridades han comenzado a liberar ciertas zonas para la navegación, la pesca comercial permanece bajo vigilancia sanitaria para garantizar que el producto no presente trazas de toxicidad.

Las cooperativas pesqueras han solicitado al Gobierno Federal un censo detallado para reclamar indemnizaciones por lucro cesante a la empresa propietaria del buque. Por ahora, el pago por las labores de limpieza ha servido como un paliativo económico para las familias afectadas, pero la demanda de una solución a largo plazo y un monitoreo constante de la calidad del agua sigue vigente.

Próximos pasos

El 15% restante de la limpieza se perfila como el más complejo, pues implica la remoción de pequeñas manchas «enquistadas» en zonas de difícil acceso rocoso. Se espera que, de no presentarse condiciones climáticas adversas, la declaratoria de «Playas Limpias» pueda emitirse en las próximas dos semanas.

El Gobierno Federal ha anunciado que, una vez concluida la fase crítica, se iniciará un programa de restauración ecológica que durará al menos 24 meses para monitorear la fauna marina, especialmente las especies migratorias y los sistemas de manglar que sirven de guardería para la vida en el Golfo.


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