Ataque armado en Teotihuacán deja dos muertos y 13 turistas extranjeros heridos

Un tirador solitario abrió fuego desde la Pirámide de la Luna en una jornada marcada por el caos; las autoridades investigan una posible vinculación con ideologías extremistas y negligencia en los filtros de seguridad del sitio prehispánico.

Redacción Informante

Lo que inició como una mañana de exploración cultural en uno de los centros arqueológicos más importantes del mundo, se transformó en un escenario de terror y sangre. Este lunes 20 de abril de 2026, la Zona Arqueológica de Teotihuacán fue testigo de un ataque armado sin precedentes que ha conmocionado a la comunidad internacional. El saldo, hasta el cierre de esta edición, es de dos personas fallecidas —incluido el perpetrador— y 13 ciudadanos extranjeros con heridas de diversa gravedad.

Eran poco después de las 12:15 horas cuando el estruendo de las detonaciones rompió la calma en la Plaza de la Luna. Según los informes preliminares de la Guardia Nacional y la Secretaría de Seguridad del Estado de México, el atacante, identificado posteriormente como Julio César Jasso Ramírez, de 27 años, logró burlar los controles de seguridad de la zona para acceder a la parte superior de la Pirámide de la Luna con un arma de fuego de alto calibre y un arma blanca.

Desde una posición elevada que le otorgaba una ventaja táctica sobre la explanada, Jasso Ramírez comenzó a disparar de forma indiscriminada contra los grupos de turistas que se encontraban en la zona baja. El pánico se apoderó de los visitantes, quienes, ante la falta de refugios inmediatos en el espacio abierto de la calzada, intentaron buscar protección detrás de las estructuras de piedra o cuerpo a tierra.

La ráfaga de disparos duró aproximadamente diez minutos. Testigos presenciales describen escenas de desesperación: guías turísticos tratando de resguardar a sus grupos y familias enteras corriendo hacia la Calzada de los Muertos bajo el fuego constante. El ataque culminó cuando el agresor, al verse rodeado por elementos de seguridad que subían por la escalinata, se quitó la vida con la misma arma de fuego.

La Secretaría de Salud del Estado de México confirmó que una mujer de nacionalidad canadiense perdió la vida en el lugar debido a los impactos recibidos. A pesar de los esfuerzos de los paramédicos de Protección Civil que arribaron minutos después, las heridas resultaron fatales.

Entre los 13 heridos, se encuentran ciudadanos de Estados Unidos, Colombia, Brasil, los Países Bajos y Rusia. Los reportes indican que siete de ellos presentan heridas directas por proyectil de arma de fuego, mientras que los seis restantes sufrieron fracturas de extremidades, contusiones craneales y laceraciones profundas durante la estampida que se generó tras las primeras detonaciones.

Rosa Icela Rodríguez, Secretaria de Gobernación, informó que siete de los afectados permanecen bajo observación médica en el Hospital General de Axapusco y en clínicas especializadas de la Ciudad de México, donde se les reporta en estado estable pero bajo pronóstico reservado. La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) ha establecido comunicación directa con las embajadas correspondientes para facilitar el traslado de familiares y gestionar los gastos médicos y de repatriación de la víctima fallecida.

Perfil del agresor y líneas de investigación

La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) ha tomado las riendas de la investigación criminalística. El hallazgo de una mochila perteneciente al agresor ha arrojado pistas inquietantes sobre el móvil del crimen. En su interior se encontraron numerosos cartuchos útiles, un manifiesto con notas de odio y objetos personales con referencias directas a la masacre de la escuela secundaria de Columbine, ocurrida en 1999 en Estados Unidos.

Esta línea de investigación sugiere que el ataque no fue un hecho fortuito ni vinculado al crimen organizado tradicional, sino un acto planeado por un individuo con una fijación extrema por eventos de tiradores masivos. Las autoridades están rastreando la actividad digital de Jasso Ramírez en redes sociales y foros de la «dark web» para determinar si recibió apoyo externo o si pertenecía a algún grupo de ideología radical.

El incidente ha puesto bajo la lupa los protocolos de seguridad en los sitios gestionados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Expertos en seguridad cuestionan cómo un individuo pudo ingresar a la zona arqueológica portando un arma de fuego y equipo táctico sin ser detectado por los filtros de revisión en las puertas de acceso.

El sector turístico, pilar fundamental de la economía regional, se enfrenta a una crisis de confianza inmediata. El sitio arqueológico permanecerá cerrado por tiempo indefinido mientras se concluyen los peritajes y se limpian las áreas afectadas.

Por su parte, el Gobierno Federal ha condenado enérgicamente el acto, calificándolo como un evento aislado pero profundamente doloroso. Se espera que en las próximas horas se anuncie un despliegue reforzado de la Guardia Nacional en todos los centros turísticos de alta afluencia en el país para evitar posibles réplicas de este tipo de violencia.

La tragedia de Teotihuacán deja una herida abierta en el corazón cultural de México, recordándonos la vulnerabilidad de los espacios públicos y la urgente necesidad de abordar las raíces de la violencia sistémica y los problemas de salud mental que derivan en tales actos de atrocidad.


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