«Fue por temor»: Sheinbaum lamenta la exclusión de la revocación de mandato en el Plan B 

La presidenta critica a sus aliados legislativos tras la aprobación de la reforma electoral sin el adelanto de la consulta para 2027; asegura que el rechazo se debió a cálculos políticos y miedo a la pérdida de votos. 

Redacción Informante

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo manifestó su descontento este 26 de marzo de 2026, tras la aprobación en el Senado de la República del llamado «Plan B» de la reforma electoral. Aunque la mandataria celebró el avance en la eliminación de privilegios y la reducción de presupuestos para los congresos, calificó como un «error para el país» que sus propios aliados frenaran la propuesta de adelantar la revocación de mandato para el año 2027. 

Con un tono crítico inusual hacia las fuerzas políticas que acompañan su proyecto de gobierno, Sheinbaum atribuyó el rechazo de este punto específico a un sentimiento de «temor» electoral entre los legisladores, quienes habrían priorizado la conservación de sus espacios de poder sobre el fortalecimiento de la democracia participativa. 

La fractura por la boleta de 2027

El núcleo de la controversia radica en la intención de la jefa del Ejecutivo de someterse a la consulta de revocación de mandato de manera anticipada, coincidiendo con las elecciones federales intermedias de 2027. Según la visión de la presidencia, esta medida buscaba incentivar la participación ciudadana y ratificar la confianza en el proyecto de la llamada Cuarta Transformación.

Sin embargo, partidos aliados —encabezados por el Partido del Trabajo (PT)— y las fuerzas de oposición cerraron filas para eliminar este artículo del dictamen final. La lectura de Sheinbaum es directa: los legisladores temen que su presencia en la boleta electoral genere un «efecto arrastre» que desequilibre los resultados locales y perjudique las cuotas de votación de los partidos más pequeños o de las fuerzas opositoras.

«Les dio temor, aunque no tenían razón», sentenció la presidenta durante su habitual encuentro con los medios. «Desde mi perspectiva, no es bueno para el país que no se haya aprobado. Los argumentos que se dieron no tenían sustento suficiente para evitar que la ciudadanía pudiera ejercer este derecho en el próximo ciclo electoral». 

Entre el éxito administrativo y el vacío democrático

A pesar del revés en el tema de la revocación, el Plan B electoral logró consolidar otros pilares de la agenda presidencial. Entre los puntos aprobados destacan:

  • Reducción de privilegios: La eliminación de las llamadas «pensiones doradas» y bonos extraordinarios para altos funcionarios de los organismos electorales.
  • Recortes presupuestales: Una disminución significativa en el financiamiento destinado al Senado y a los congresos locales, bajo la premisa de la austeridad republicana.
  • Eficiencia operativa: Ajustes en la estructura interna de las autoridades electorales para evitar la duplicidad de funciones.

Para Sheinbaum, estos logros representan «lo principal» en la lucha por acabar con un régimen de corrupción de más de tres décadas. No obstante, la omisión de la revocación deja un sabor amargo en Palacio Nacional, pues se percibía como la oportunidad de oro para institucionalizar una de las promesas más emblemáticas del movimiento: «el pueblo pone y el pueblo quita».

Las repercusiones en la coalición

El rechazo por parte del PT ha encendido las alarmas sobre la cohesión de la coalición gobernante de cara a la segunda mitad del sexenio. Aunque la presidenta aseguró que no habrá sanciones contra los legisladores que votaron en contra, subrayó que «el pueblo los está observando». 

Analistas políticos sugieren que este episodio marca el inicio de una etapa de mayor independencia legislativa por parte de los aliados, quienes parecen estar más preocupados por asegurar su supervivencia en el complejo mapa electoral de 2027 que por seguir la línea trazada desde la presidencia.

El dictamen, ahora recortado, pasará a la Cámara de Diputados para su trámite final. Mientras tanto, la narrativa de la «victoria incompleta» domina el discurso oficial, dejando claro que para Claudia Sheinbaum, la democracia mexicana perdió una batalla contra el miedo y el cálculo político tradicional en el Senado. 


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