Senado aprueba “Plan B” electoral, sin revocación de mandato

El Senado aprobó el Plan B electoral con cambios a municipios, topes a congresos locales y recortes a prestaciones en órganos electorales.

Redacción Informante

CIUDAD DE MÉXICO – En una de esas sesiones que parecen sacadas de una serie de suspenso político, el Senado de la República finalmente le dio el «sí» al mentado Plan B electoral. Con 87 votos de Morena y sus amigos, contra 41 de una oposición que nomás no vio por dónde, se consumó una reforma que promete sacudirle los bolsillos a los organismos que organizan las elecciones.

Eso sí, no todo fue miel sobre hojuelas para el Gobierno. Al final, tuvieron que doblar las manos en el tema de la revocación de mandato, demostrando que, en política, hasta entre aliados se ponen condiciones.

El «tijeretazo» que puso a temblar a los consejeros

La bandera principal de esta reforma es la austeridad a chaleco. El mensaje fue claro: se acabó la fiesta para la «burocracia dorada». El dictamen le mete un hachazo de 4 mil millones de pesos al presupuesto electoral, dinero que —dicen— ahora sí se irá a los municipios más amolados.

¿En qué consiste el castigo? Principalmente en quitarle la «crema» a los puestos altos. Se acabaron los seguros de gastos médicos privados, las cajas de ahorro con dinero público y esas pensiones VIP que hacían que cualquier mortal envidiara a un consejero del INE o a un magistrado. Ahora, por ley, nadie podrá ganar más que el Presidente. A la oposición esto le suena a «venganza» y a un intento de dejar al árbitro sin silbato para las próximas elecciones, pero para el bloque oficialista es simple justicia social.

El «recule» del PT y la revocación que no fue

Lo que más llamó la atención fue el freno de mano que metieron con la revocación de mandato. La idea original era moverle a las fechas para que la consulta cayera en 2027, justo con las elecciones de diputados. Pero ¡oh, sorpresa!, el Partido del Trabajo (PT), que normalmente dice «sí a todo» lo que propone Morena, esta vez se puso los moños.

Presentaron una reserva para que el Artículo 35 constitucional se quedara tal cual. Al final, la consulta se mantiene en el cuarto año de gobierno. ¿Por qué el cambio de opinión? En los pasillos del Senado se dice que los aliados no quisieron arriesgarse a una carambola política que los dejara mal parados en las intermedias. Al final, Morena prefirió sacrificar ese punto con tal de que el resto del Plan B pasara sin más baches.

Municipios y Congresos: la dieta llega a los estados

La reforma no solo le pegó al INE; también fue a buscar a los «aviadores» y a los puestos inflados en los estados. Ahora, los Congresos locales tendrán un tope de gasto. Ya no podrán gastar a manos llenas en asesores y viajes.

Y en los municipios, la cosa se pone color de hormiga: van a reducir el número de regidores. Se acabó eso de tener ayuntamientos llenos de gente que solo va a cobrar. Además, le pusieron candado a la reelección inmediata de diputados locales, dándole un golpe seco a los que ya se sentían dueños de su curul por tiempo indefinido.

¿Ahorro real o golpe a la democracia?

Mientras Morena celebra que el Senado también se apretará el cinturón con un recorte del 15% de su presupuesto, la oposición (PAN, PRI y MC) jura y perjurará que esto es el principio del fin de la democracia mexicana. Dicen que debilitar financieramente a los órganos electorales es abrirle la puerta al caos en las casillas.

Lo cierto es que la minuta ya va de regreso a la Cámara de Diputados. Si no hay más sorpresas, el «Plan B» se vuelve realidad y el sistema electoral mexicano entrará a una dieta forzada que, para bien o para mal, cambiará las reglas del juego para el 2027.


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