¡A finales y sin estudiar! El Plan B reprueba en el Senado por ignorar la Constitución

• La «minuta» electoral trae tantos errores que hasta a los de casa les dio pena ajena.

• Quisieron ningunear a los estados y ahora el dictamen está en la congeladora hasta que alguien aprenda a leer el Artículo 115.

Redacción Informante

CIUDAD DE MÉXICO. – Lo que juraban que iba a ser un trámite de «trámite exprés» terminó pareciendo un examen de derecho reprobado. El polémico Plan B electoral se quedó atorado en el lodo legislativo del Senado, y no precisamente por falta de ganas del bloque oficialista, sino porque la propuesta está tan mal escrita que hasta los asesores más leales se dieron cuenta de que aprobarla así era mandarla directo al matadero de la Suprema Corte.

El gran «pecado» de esta reforma, que ya venía con el visto bueno de los diputados, fue intentar mangonear el dinero de los estados y municipios sin preguntarles. Bajo el pretexto de la «austeridad republicana», los genios detrás de la minuta quisieron imponer un tope de apenas el 0.1% del presupuesto anual para que los ayuntamientos informen sobre sus actividades. El problema es que se les olvidó leer el Artículo 115 de la Constitución, ese que dice que el municipio es libre y que nadie de «arriba» puede llegar a decirles cómo administrar sus propios centavos.

¿Federalismo o ganas de mandar en casa ajena?

El ambiente en las Comisiones Unidas de Gobernación y Estudios Legislativos se puso tenso cuando saltó a la vista el «ninguneo» a las entidades federativas. Para los senadores que sí leyeron la letra chiquita, quedó claro que la reforma no solo busca recortar al INE, sino que también quiere darle un golpe de estado administrativo al federalismo.

Al intentar centralizar el control de la comunicación social desde la Ciudad de México, el Plan B ignora que cada estado es soberano. «Quisieron aplicar la ley del embudo: lo ancho para el centro y lo angosto para los estados», comentaban en los pasillos. Esta invasión de facultades es lo que tiene el dictamen en la «congeladora», pues ni con toda la mayoría del mundo pueden borrar lo que dice la Carta Magna sobre la autonomía municipal.

Un dictamen con más parches que una llanta vieja

La sesión para dictaminar se tuvo que posponer porque el documento traía tantas inconsistencias que parecía hecho al aventón. No se trata solo de política, sino de técnica básica: no puedes reformar una ley secundaria que contradiga directamente a la Constitución. Los legisladores se dieron cuenta de que, si daban el «sí» así como venía, le estarían regalando una victoria fácil a la oposición en los tribunales.

Incluso dentro de las filas del gobierno, hubo quienes prefirieron aplicar el «ahí se ven» y pedir un receso indefinido. Saben que defender lo indefendible les sale caro en imagen pública. El argumento de que «el pueblo quiere ahorro» no alcanzó para tapar el bache legal de querer decidir por los alcaldes y gobernadores cómo deben comunicarse con sus ciudadanos.

¿Y ahora qué sigue para este «estudiante burro»?

Por ahora, el Plan B está en el rincón, castigado por no haber estudiado la estructura del Estado mexicano. Los senadores tienen dos sopas: o le meten mano al texto para quitarle lo inconstitucional —lo que obligaría a regresarlo a la Cámara de Diputados y perder más tiempo— o se arriesgan a aprobarlo a la mala y esperar el regaño de los ministros de la Corte.

El federalismo, ese concepto que suena a libro de historia pero que es lo que evita que un solo grupo mande sobre todo el país, terminó siendo el muro donde se estrelló la prisa electoral. El dictamen seguirá guardado hasta que alguien encuentre la forma de que la reforma no parezca un manual de instrucciones para violar la autonomía de los estados.

¡Va que va! Aquí tienes los 3 puntos más absurdos del «Plan B» para que los compartas y que todo el mundo entienda por qué se les armó el relajo en el Senado:

  1. La «Mordaza» del 0.1%: Quisieron obligar a todos los municipios del país —desde el más rico hasta el más pobre— a gastar una miseria en informar a la gente. Con eso no alcanza ni para imprimir volantes de una campaña de vacunación, pero eso sí, querían que la orden viniera desde las oficinas de la CDMX, ignorando que cada municipio es libre.
  2. El Olvido de la Constitución: Se les «chispoteó» leer el Artículo 115. Básicamente, redactaron la ley como si los estados fueran empleados del Gobierno Federal y no entidades autónomas. Es como si tu vecino quisiera decidir cuánto te puedes gastar en el súper con tu propio sueldo.
  3. Leyes «Copy-Paste» con Errores: Mandaron el dictamen con tantas inconsistencias que, si lo aprobaban, cualquier abogado de primer semestre les ganaba un amparo en cinco minutos. Quisieron hacer una reforma electoral y terminaron haciendo un manual de cómo invadir funciones que no les tocan.

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