Juan Javier Gómez Cazarín*

Mexicanas y mexicanos podemos decir, con más o menos certeza, que, nos guste o no, Vicente Fox ganó las elecciones presidenciales del año 2000. Ese mismo día, por cierto, Andrés Manuel López Obrador ganó la jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal.

La etiqueta para Vicente Fox de “traidor a la democracia” no es gratuita. Fox se benefició de reglas y de instituciones democráticas que le permitieron llegar a la Presidencia y, una vez ahí, maniobró para corromper al sistema

Sólo seis años después, las elecciones federales fueron un cochinero. Es una verdad sabida que le robaron la elección a López Obrador –al que previamente desaforaron como jefe del Gobierno de la Ciudad- en complicidad con el Instituto Federal Electoral y el Tribunal Electoral. Nos dejaron a un usurpador de la Presidencia, Felipe Calderón, que bañó en sangre al país. Fue un robo descarado sancionado por las instituciones que debían servir a la democracia, que dio lugar a una tragedia humanitaria de la que todavía vivimos sus efectos.

Y seis años más tarde, en el 2012, llegó Enrique Peña Nieto. Investigaciones oficiales han demostrado un gasto de 4 mil 500 millones de pesos tan sólo en los monederos electrónicos de Monex, Soriana, Walmart, Bancomer y Banamex, entre otras tiendas y bancos. Ojo: eso es sólo lo comprobado y sólo lo que se refiere a monederos. ¿Se imaginan cuánto dinero ilegal extra le metió Javier Duarte a la campaña aquí en Veracruz?

Suponiendo inocentemente que ese gasto de monederos electrónicos hubiera sido el único gasto ilegal: tan sólo con eso rebasó el tope de gastos de campaña ¡13 veces! En un sistema electoral que funcione sirviendo a la democracia, la elección de Peña Nieto tendría que haberse anulado. Pero lo validaron y “descubrieron” el fraude por presiones periodísticas años después, cuando Peña Nieto ya era Presidente, para nuestro pesar.

En el 2018 Andrés Manuel ganó con el 53 por ciento de los votos. Ni todos los demás candidatos juntos le hubieran ganado. Al INE y el Tribunal no les quedó de otra que aceptar su triunfo. El país descompuesto en sangre y pobreza no hubiera aguantado un fraude más.

Como ocurre con el ladrón que no es capaz de robarse una joya en una tienda porque hay varios policías viéndole las manos, el comportamiento del INE y el Tribunal en el 2018 no fue una muestra de compromiso democrático. Fue que no había alternativa.

Pero las ganas de hacer fraude y de frenar el avance democrático siguen muy vivas. Lo vimos en el 2021 y lo estamos viendo ahora mismo. Si no renovamos el sistema, buscarán el mínimo resquicio para buscarle la vuelta a la voluntad popular para salirse con la suya, para volvernos a robar.

Por eso es muy importante la Reforma Electoral que propone el Presidente. Por eso y de paso porque le ahorraríamos al pueblo miles de millones de pesos, de los que platicaremos en otra ocasión.

Por lo pronto: mañana es 10 de mayo. Felicito, de corazón, a todas las mamás. Siempre admirables, siempre en nuestro cariño.

*Diputado local. Presidente de la Junta de Coordinación Política.

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