Monstruos en la casa

Transparencia 3.0

Por Naldy Rodríguez

#ConLosNiñosNo fue la campaña que emprendió en redes sociales, hace ya algunas semanas, Beatriz Gutiérrez Müller  para defender a su hijo de la exposición mediática. La expresión que viralizó la esposa del Presidente electo no era literal ni hablaba por los demás. Solo condenaba  el uso de la imagen del menor en los medios de comunicación.

Si bien cumplió con su cometido, impactar y radicalizar posturas, jalar simpatías y por supuesto poner límites entre su vida privada y pública; no va más allá ni visibiliza el verdadero problema social que tenemos en México: el monstruo que está en la casa y en las calles atacando a nuestras niñas y niños.

Nos estremecemos con noticias como la de Camila de solo siete años de edad secuestrada, violada y asesinada por un chofer de Uber, pero no vemos que el monstruo puede estar muy cerca, ni logramos transformar la indignación en acciones enérgicas para impedir un caso más.

Lo escribí con todas sus palabras, aunque no pude leer la nota informativa del caso. Me causa pavor y nauseas pensarlo, me resulta imposible comprender cómo se produce tanta maldad contra los más indefensos, cómo vulnerar un ser tan pequeño e inocente.

En Veracruz, un niño de seis años fue hospitalizado por lesiones graves derivadas de abuso sexual, informaron algunos medios de comunicación éste lunes 29 de octubre. Su padrastro fue puesto a disposición de la Fiscalía General de Justicia del Estado. Y no es un caso aislado.

En los últimos ocho años, en el Estado de Veracruz se han abierto mil 830 carpetas de investigación por abuso erótico sexual, estaríamos hablando de cerca de un caso cada dos días. 239 casos son de menores de 10 años de edad y hay otros 633 que tenían entre 11 y 20 años.

Son otras 9 mil carpetas de investigación por violación en el mismo periodo, es decir tres ataques sexuales diarios.  Mil 79 tenían un rango de edad de 0 a 10 años y casi 4 mil casos más corresponden a víctimas entre 11 y 20 años de edad.

Las estadísticas son escalofriantes. Se trata de los datos oficiales de la Fiscalía General del Estado de Veracruz –obtenidos a través de transparencia-, pero sabemos que siempre hay un subregistro y personas que no denuncian por miedo, apatía o ignorancia.

Un estudio reciente realizado por el Consejo Ciudadano de Ciudad de México señala que las niñas de seis a 11 años y los niños de dos a cinco años son las principales víctimas de abuso sexual, perpetrados –generalmente- por un varón adulto de entre 36 a 40 años de edad, conocido del menor. Tal como le ocurrió al pequeño del puerto de Veracruz.

Los agresores en el 96 por ciento de los casos analizados por ese organismo es del sexo masculino y el restante 4% del femenino. Los abusadores casi siempre son conocidos del menor, principalmente  padrastros, abuelos, pero también llega a ser el tío, el primo, el vecino, el maestro e incluso el padre (sí, su progenitor). Un 18 por ciento de esos abusos son cometidos por desconocidos.

Lo más terrorífico es que el abuso sexual, al darse en un entorno familiar, puede repetirse y persistir durante un largo tiempo. Desde unos meses hasta tres años, sin que se percate alguien de lo sucedido.

“En términos generales, son los menores de dos a 11 años los que más padecen este delito, ya que suman siete de cada diez casos”, revela de manera alarmante ese estudio.

Ocurre en la casa y ocurre en la calle. Es la realidad que no queremos ver, que nos negamos a escuchar, pero que está ahí lastimando lo más valioso que tenemos,  a nuestras niñas y niños.

Con las niñas y niños “NO”, pero hay que hacerlo extensivo, real, palpable. Que se grite con fuerza para espantar a los monstruos, que se alce la voz para exigir a las instituciones programas de prevención, a las fiscalías una pronta investigación sin revictimizar a los menores de edad y al sistema de justicia sentencias más enérgicas .

Ninguna Camila más, ningún niño más…

Twitter @ydlan

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