De volea

La falsa América

 

Por: Áser Oropeza

@ASerOro

 

En un mundo donde FIFA quiere hacer un mundial de 48 países para ganar más dinero con el argumento del incluyentismo. En ese mismo mundo donde se le paga a un equipo de futbol 222 millones de euros por una sola persona cuando hay mil cosas más importantes en el planeta, no nos debe sorprender que los billetes ( y más los dólares) sean la prioridad antes que el desarrollo deportivo de un país o región.

La noticia cayó como bomba para los medios de comunicación del país. Una noticia que ya se veía venir por parte de Conmebol, debido a que dio señales, poco a poco, de la molestia que le daba que México minimizara su torneo sudamericano edición tras edición desde que Concacaf lo puso entre la espada y la pared.

Más allá de las gestiones de anteriores directivos de la Federación Mexicana de Futbol (FMF) para que se lograra que Conmebol volteara a ver nuestro balompié y darle la confianza de ponerle “sabor” a su torneo, habría que preguntar por qué no se pudo retener la invitación a un torneo que ayuda al desarrollo y exposición de los futbolistas mexicanos, quienes debutaron en Copa América en 1993.

Y digo retener porque se perderá una invitación que parecía que siempre estaría, pero que nos damos cuenta que México no tiene peso dentro de la misma Concacaf para negociar que dos torneos importantes, el obligatorio de la región y el de invitación, no se empalmen en el mismo año, convenciendo siempre a los “de casa” de que el desarrollo deportivo está en el sur y no acá.

México no pudo detener un negocio como es la Liga de Naciones que organizó Concacaf. La federación no pudo evitar que se mantengan las copas Oro, a pesar de ya tener otra competencia. Los directivos no hicieron lo posible para encontrarse una ventana, un espacio de un año que coincida con Conmebol para participar en su torneo y rozarse con Argentina, Brasil, Colombia e incluso Chile y ver el nivel real de los aztecas.

Mandaron señales. Nos quitaron la participación en Sudamericana y Libertadores. Jugadores de peso como Diego Forlán declaraban que era una falta de respeto que México no fuera completo al cono sur. Si la gente de pantalón largo no leyó esto como la advertencia de despedirse de Copa América, entonces que los cambien por ciegos y sordos.

Y uno dirá: ‘bueno, no pasa nada, a final es su torneo’. Pues entre esas bondades del torneo, aparte de lo que viste enfrentar e incluso ganar a selecciones de renombre, hay una exposición clara de jugadores. No olvidemos que muchos jugadores son visoreados por equipos de Europa que al final conquistan el ojo, por ejemplo: Rafael Márquez cuando fue al Mónaco.

Vamos a ver qué sucede. Si la Federación tiene un as bajo la manga que nadie sabe o se declara esclavo del dinero, puesto que la oferta millonaria debió ser suficiente como para olvidarse de jugar con los mejores del continente.

Préndela así, de volea.

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